ESFERA INTELECTUAL
El cine es una disciplina profundamente vinculada a la esfera mental. A diferencia de otras formas de expresión más espontáneas, exige una intensa labor de conceptualización tanto antes como después del rodaje. Realizar una película es, en muchos aspectos, similar a escribir un libro: requiere sostener una estructura coherente capaz de dar unidad a una gran cantidad de elementos dispersos. Por ello, el trabajo cinematográfico ha sido una herramienta fundamental en el desarrollo de mi esfera intelectual, permitiéndome ejercitar la observación, la lógica y la capacidad de síntesis. Herramientas que enseñamos en esta escuela.

ESFERA EMOCIONAL
El trabajo pictórico, a diferencia del cinematográfico, posee un carácter mucho más espontáneo e inmediato. Permite capturar un instante de percepción y plasmarlo sobre el lienzo, casi como un haiku japonés que condensa en pocas palabras una experiencia profunda.
Además, al no depender de elementos materiales como actores, localizaciones o decorados, la pintura goza de una libertad creativa mucho mayor. La imaginación puede aventurarse más allá de los límites de lo real y dar forma a imágenes, símbolos y mundos que no necesitan existir para ser verdaderos desde el punto de vista de la experiencia interior.
Por ello, la pintura ha sido una herramienta fundamental en el desarrollo de mi esfera emocional. A través de ella he podido cultivar la intuición, la sensibilidad y la capacidad de percibir aquello que no siempre puede ser explicado mediante conceptos, pero que, sin embargo, forma parte esencial de nuestra relación con la realidad.















